
'Spider-Man: Brand New Day' derrumba todo el arco argumental de uno de los Vengadores fundadores
(Spoilers de la trama de Brand New Day)
Con Spider-Man: Brand New Day (2026) ya en cines, toca hablar de un daño colateral que no se está comentando demasiado todavía. Porque sí, Peter Parker lo pasa mal con el borrado de la memoria de todos sus seres queridos, pero hay alguien a quien la película trata todavía peor: Bruce Banner. Manipulado hasta perder el control por completo, el científico regresa a la versión más salvaje de Hulk, la que vimos en la primera Los Vengadores (2012), y termina la cinta entre rejas.
Un giro que devuelve al personaje justo al punto de partida, solo que esta vez encerrado en lugar de escondido en soledad. Repasamos el particular vaivén de control y descontrol que Banner lleva arrastrando por todo el UCM, y qué esperanza —si es que queda alguna— ofrecen los cómics para su futuro.
De Vengador fundador a preso: el retroceso de Bruce Banner

Situémonos primero para localizar dónde estaba Banner antes de esta película. Su arco venía de un lugar relativamente tranquilo, de cierre de etapa. En Vengadores: Endgame (2019) alcanzaba, por fin, el equilibrio entre sus dos identidades con el llamado "Professor Hulk", fusionando la inteligencia de Bruce con la fuerza del gigante verde en un mismo cuerpo. Y en She-Hulk: Abogada Hulka (2022), lo veíamos ya asentado como mentor de su prima Jennifer, con un hijo, Skaar, y una vida que parecía encaminada a la estabilidad.
Brand New Day rompe con todo eso jugando bastante sucio, pues es manipulado mentalmente por la villana que interpreta Sadie Sink hasta forzarle una transformación completa. Banner pierde el dispositivo inhibidor que llevaba usando desde Shang-Chi y la leyenda de los diez anillos (2021) para contener la radiación gamma, y el resultado es un Hulk que ya no reconoce a nadie. Ahora es una fuerza bruta que ni siquiera Spider-Man puede vencer a base de fuerza, así que el enfrentamiento se plantea más como un problema de ingeniería que de puños.
Peter tiene que recurrir a su inteligencia, con ayuda del Punisher de Jon Bernthal, para intentar ponerle un inhibidor “de repuesto” y forzar el regreso a la forma humana. El desenlace, no es amable con el personaje. Tras reconocer a Peter antes de someterle a una paliza, Hulk cae, se vuelve a transformar en Banner, que totalmente desorientado termina detenido, encerrado, de vuelta al punto en el que lo conocimos por primera vez en pantalla, solo que ahora tras unos barrotes en lugar de huyendo de ciudad en ciudad. Bastante trágico, más con la forma en la que Mark Ruffalo dibuja su inocencia en forma humana.
Por qué este ciclo no es exactamente nuevo (aunque escueza)
La frustración del fandom es comprensible, pero el patrón en sí no es ninguna sorpresa si se conoce algo la trayectoria del personaje. Bruce Banner lleva sesenta años en los cómics atrapado en el mismo bucle: consigue algo de estabilidad, algo o alguien se la arrebata, y vuelve a empezar de cero. Es, en el fondo, la columna vertebral de todo lo que representa el personaje desde su creación por Stan Lee y Jack Kirby en 1962: la lucha constante entre la razón y la rabia, sin final feliz definitivo posible, porque el día que Banner controle a Hulk del todo, dejaría de ser interesante como personaje trágico.
El propio UCM ya había jugado esta partida antes. Tras la primera Los Vengadores, donde Banner encontraba, paradójicamente, algo de paz al "estar siempre enfadado", la franquicia lo llevó de vuelta al exilio autoimpuesto en Vengadores: la era de Ultron (2015), huyendo en una nave espacial durante años hasta reaparecer fusionado a la fuerza con Hulk en Thor: Ragnarok (2017). Brand New Day hace girar otra vez la misma rueda, esta vez con una cárcel de por medio en lugar de una nave perdida en el espacio. Algo fiel al espíritu del personaje, que rara vez tiene permitido quedarse tranquilo durante mucho tiempo.
Qué esperanza queda para Banner, según los cómics

La buena noticia, si se puede llamar así, es que los cómics han demostrado durante décadas que ningún encierro de Hulk es definitivo. El propio Banner ha pasado temporadas presidiendo el llamado "Cube", una prisión de máxima seguridad diseñada específicamente para contenerlo, y siempre ha terminado saliendo, ya sea por voluntad propia, por una crisis mayor que requiere su fuerza, o por la intervención de otros héroes.
La etapa de Al Ewing en 'The Immortal Hulk', posiblemente la lectura más aclamada del personaje en los últimos años, incluso convirtió el propio encierro y la muerte recurrente de Banner en el motor central de la historia, tratando su ciclo de destrucción y regeneración casi como una condena bíblica, más cerca del terror que del cómic de superhéroes convencional. Si el UCM decide tirar de ese hilo, la prisión de Brand New Day podría funcionar como un punto de partida y no como un final. Pensemos que siempre puede ponerse otro inhibidor, pero ¿confiarán las autoridades en la validez del mismo tras el percance con Grey?
Con Vengadores: Doomsday (2026) y Vengadores: Secret Wars (2028) llamando a la puerta, y con Marvel demostrando en los últimos años que ningún personaje —ver el caso de Charlie Cox en Daredevil— permanece descartado para siempre, lo raro sería que Banner no terminara saliendo de la cárcel para echar una mano en el próximo evento cósmico. La pregunta es si el estudio se atreverá a dejarlo ahí una temporada, dejando que el personaje respire su propia tragedia, o si preferirá resolverlo con prisa en la primera escena post-créditos que se le presente. De momento, en los créditos de imdb de la siguiente película no sale. Veremos qué pasa.












