
5 series que enseñan a HBO cómo hacer su adaptación de Harry Potter
Tras el anuncio de la nueva serie de Harry Potter (2026) estamos ansiosos por descubrir cómo esta serie va a lograr sorprendernos. Al fin y al cabo, HBO tiene un gran reto: convertir el mundo de Harry Potter en una serie que no sólo atraiga a los fans de toda la vida, sino que también se sienta fresca y actual, logrando captar nuevos fans. Las películas—y sus actores—fueron icónicas. Crecimos con ellas. A través de ellas. Pero, si somos sinceros, se dejaron muchas historias y personajes en el tintero.
Por suerte, esta saga no es la primera que pasa del cine a la televisión y eso significa que el show puede aprender mucho de ellas. Así que, si quieres saber qué es lo que la serie puede mejorar respecto a las películas, es el momento perfecto para adentrarte en nuestra guía de las 5 series que enseñan a HBO cómo hacer su adaptación de Harry Potter.
Si algo hizo bien Cobra Kai (2018-2025) es entender que la nostalgia, por sí sola, no sostiene una historia. La serie toma a Johnny Lawrence, el “villano” de Karate Kid (1984) y lo muestra como un protagonista complejo, lleno de contradicciones. Y lo hace madurar y crecer junto con la historia. Ese cambio no solo enriquece la historia y la hace más compleja, sino que nos obliga a cuestionar lo que creíamos saber. La serie de Harry Potter (2026) tiene una oportunidad de oro aquí.
Personajes como Snape o Draco Malfoy siempre han vivido en esa ambigüedad, en las zonas grises. A simple vista, son oscuros, son “malvados” pero en realidad son mucho más. Sus motivaciones cuentan tanto o más que sus decisiones. Y las películas apenas rozaron la superficie con ellos. Incluso los Merodeadores están llenos de claroscuros. Si HBO quiere diferenciarse, necesita abrazar esas contradicciones y dejar de tratar el bien y el mal como conceptos cerrados, como si todo fuera blanco o negro. Porque en el mundo mágico, en el fondo, nada es tan simple.
Bates Motel (2013-2017) no intentó ser Psicosis (1960). Y ese fue su mayor acierto. En lugar de replicar a Norman Bates tal y como lo interpretó Anthony Perkins, la serie construyó su propia versión del personaje, apoyándose en un enfoque más psicológico. Ese tipo de libertad es exactamente lo que necesita Harry Potter (2026). Con un nuevo elenco, la tentación de imitar lo que ya hicieron maravillosamente bien Daniel Radcliffe o Ralph Fiennes es fuerte, pero también es lo que todos esperamos. Es el camino más fácil…y más aburrido.
La serie debería atreverse a reinterpretar, a explorar la mente de Harry y Voldemort desde ángulos que las películas no tuvieron tiempo de desarrollar—y los libros tampoco demasiado. No se trata de cambiar la historia, sino de profundizar en ella. Porque repetir lo conocido, plano a plano, solo haría que la comparación sea inevitable…y probablemente injusta.
Lo fascinante de Fargo (2014-2024) es que nunca intenta rehacer la película de los hermanos Coen. En su lugar, captura su esencia: el humor negro, la violencia, la sensación de que todo puede torcerse en cualquier momento…. Harry Potter (2026) debería aspirar a algo así. Sí, las películas tenían un tono que todos recordamos—una mezcla de luz y oscuridad que fue evolucionando con cada entrega, especialmente en las dirigidas por Alfonso Cuarón y David Yates—, pero eso no significa que haya que replicarlo al dedillo.
De hecho, hacerlo sería un error. La serie tiene la ventaja de poder tomarlo como ejemplo para construir algo nuevo y recuperar todo lo que las películas dejaron fuera: tramas, personajes, algunos pequeños momentos. Se trata de mantener el espíritu pero encontrando una identidad propia. Al final, lo que importa es que la serie nos muestre que entiende qué hace especial el mundo mágico.
La película era divertida, pero Buffy, cazavampiros (1997-2003) entendió que no sólo ella contaba. El show entendió que necesitaba a sus amigos para que todo tuviera sentido. Esto hizo que la serie se convirtiera en una historia donde cada personaje importaba. Y ese es, probablemente, uno de los mayores fallos de las películas de Harry Potter: simplificar demasiado a los secundarios. Neville, Ginny o incluso los elfos domésticos como Winky quedaron reducidos a la nada. O, en su defecto, a sólo un instrumento para desarrollar las historias de los protagonistas.
Nunca tuvieron motivaciones propias. La serie tiene la oportunidad de corregir eso. No se trata solo de darles más tiempo en pantalla, sino de construir arcos completos a su alrededor, mostrando un desarrollo propio más allá de la trama que comparten con los protagonistas. Así, cuando lleguen los momentos más complicados en la trama y la oscuridad llame a sus puertas, nos sentiremos más conectados a ellos…y lo que suceda nos dolerá aún más. Y eso es justo lo que necesita esta nueva versión de la historia para que sintamos que merece la pena.
Si hay un ejemplo de cómo una serie puede superar al material original, es Stargate SG-1 (1997-2007). La película plantea una idea interesante, pero fue la serie la que convirtió eso en un universo amplio, lleno de historia, política y conexiones. Harry Potter (2026) tiene un potencial similar que las películas apenas pudieron explorar. El Ministerio de Magia, la historia de Hogwarts, las dinámicas entre casas, incluso la vida cotidiana en el mundo mágico y el choque que supone con el mundo muggle…todo está ahí, esperando.
Además, que en vez de una historia de 2 horas sea una que se cuenta en 8 episodios puede ayudar a desarrollar personajes y relaciones de una forma más profunda. Así, personajes como por ejemplo Ron Weasley, que en las películas quedó relegado a un rol algo más cómico, pueden recuperar su complejidad. Si HBO juega bien sus cartas, no solo ampliará el mundo mágico, sino que hará que, por primera vez, lo sintamos realmente vivo.






























