
Michael B. Jordan de ‘Los pecadores’ confiesa que una salvaje comedia de los 90 es su mayor placer culpable
Durante la promoción de Los pecadores (2025), Ryan Coogler y Michael B. Jordan hablaron con JustWatch sobre sus películas “placer culpable” definitivas. La respuesta de Coogler, Un paseo para recordar (2002) (sobre la que puedes leer AQUÍ), hizo que Jordan estallara en carcajadas, de las que nunca llegó a recuperarse del todo. Pero entre risas, Jordan consiguió compartir también su propia respuesta: Shame, detective privado (1994).
VER: Michael B. Jordan no puede parar de reírse con la película placer culpable de Ryan Coogler
Con un impresionante (y desastroso) 4% en Rotten Tomatoes y una recepción crítica igualmente pobre en general, Shame, detective privado es una de esas películas que los críticos odiaron, pero que el público adoró.
En cuanto a la historia, Shame, detective privado es bastante normalita. Keenen Ivory Wayans interpreta a Andre Shame, un antiguo detective del cuerpo de policía de Los Ángeles convertido en investigador privado que tiene la oportunidad de vengarse y redimirse tras un giro en un antiguo caso. Fue la mente detrás de clásicos de la comedia como La vida en color (1990), Una película de miedo (2000) y Dos rubias de pelo en pecho (2004), y aquí Wayans dirigió y escribió el guion. Sin embargo, a diferencia de los títulos mencionados, Shame, detective privado fue un patinazo más que sonoro.
Mientras que críticos como Roger Ebert criticaron los personajes por ser superficiales, la trama débil y por el uso excesivo de clichés, no todos los espectadores estuvieron de acuerdo, incluido el mismo Jordan, que la calificó como “una de las buenas”. El actor también quiso destacar específicamente a Peaches, el personaje enérgico y sin filtros interpretado de forma memorable por Jada Pinkett Smith. Como ocurre con las mejores películas de placer culpable, Shame, detective privado tiene un legado divisivo, ¡y eso es precisamente lo que la hace más divertida!
‘Shame, detective privado’ es una comedia infravalorada de los 90
Seamos claros: cuando se trata de comedias de acción llenas de clichés como esta, no todo el mundo las va a entender, pero no pasa nada. Algunas de las mejores joyas ocultas se encuentran fuera de toda comprensión, y ese es exactamente el caso de Shame, detective privado.
La película nunca pretende presentarse como una obra maestra del cine. En cambio, su objetivo es entretener con frases absurdas, acción disparatada y escenas exageradas por todas partes. No todos los chistes han envejecido igual de bien, pero en cierto modo eso forma parte del encanto noventero de la película. Eso sí, si este tipo de comedia “provocadora” ya no te convence hoy en día, quizá sea mejor que la dejes pasar.
Para el público adecuado, sin embargo, Shame, detective privado es la película perfecta para ver con palomitas. Rinde homenaje y parodia algunas de las películas de blaxploitation más famosas y queridas de los años 70, como Las noches rojas de Harlem (Shaft) (1971), mientras lanza referencias a favoritos televisivos como Soul Train (1971) y Good Times (1974). Aunque la película está ambientada en la época en que se rodó, ese aire de homenaje al blaxploitation aporta una capa nostálgica perfecta para los fans de aquel momento ultraconcreto del cine.
De nuevo, no es el tipo de película que pones para emocionarte; es lo que ves cuando necesitas apagar el cerebro. Quizá uno de los comentarios en nuestra entrevista de YouTube con Jordan lo resumió mejor: “Es hilarante cada vez que la ves”. Sí, eso lo describe bastante bien.
Por qué ver ‘Shame, detective privado’ (y qué ver después)
En fin. Si estás cansado de volver siempre a las mismas comedias de los 90, prueba con Shame, detective privado. Quienes ya estéis familiarizados con el estilo de comedia de La vida en color de Wayans, os sentiréis como en casa con esta parodia de acción. Sinceramente, ver cualquiera de las comedias de Wayans, como las ya mencionadas Una película de miedo (2000) y Dos rubias de pelo en pecho (2004), funciona como un doblete perfecto para Shame.
Dicho esto, si lo que te apetece es una doble ración de adrenalina y violencia cómica, con trasfondo de crimen, recurre a películas como Dos policías rebeldes (1995) y Money Talks (2006). Y, oye, quizá incluso quieras retroceder a los 80 y los 70. Películas como Sobredosis de oro (1988) ofrecen ese mismo tono de parodia salvaje y ridícula que también tiene Shame, detective privado, mientras que Su majestad el hampa (1972) ofrece acción elegante con una historia de detective más terrenal si te apetece algo más serio dentro del género blaxploitation.















