
Qué sucede después de ‘Dragon Ball Super’: Moro, Granolah y el arco de Super Hero, explicados
Aunque no somos muy fans de los finales explicados, con el advenimiento de Dragon Ball Super: Beerus (2026), los rumores acerca de la nueva película de Dragon Ball Daima (2024) y todos los remakes de Dragon Ball Super que están por llegar, digamos que la cosa se ha complicado un poco (por lo menos, así lo parece desde fuera). Así que puede serviros de faro conocer de primeras qué sucede en el manga, para situar cada nueva propuesta del anime en una línea cronológica clara.
Tras el apoteósico final del Torneo del Poder y los eventos de Dragon Ball Super: Broly (2018), la historia principal continuó sobre el papel con tres arcos narrativos poco divulgados. Todo lo que sigue en esta guía son spoilers, claro.
‘Dragon Ball’: El arco del Moro, prisionero de la Patrulla Galáctica
Inmediatamente después de la batalla en los hielos contra Broly, la Patrulla Galáctica recluta a Goku y Vegeta a la fuerza para que se presten a hacer frente a un villano milenario que acaba de escapar de prisión. Este es Moro, el “devorador de planetas”. En principio, nuestros héroes dudan –y quién no–, pero sabemos cómo es Dragon Ball (1986)... Aquí nadie duda en arremangarse para ayudar.
Moro es un hechicero ancestral que utiliza magia, siendo capaz de absorber la energía vital de mundos enteros y de drenar a sus oponentes en pleno combate, anulando rápidamente las icónicas transformaciones de los Saiyans. Como la Estrella de la Muerte, pero con músculos y pelazo.
Esta etapa resulta crucial para el entrenamiento de ambos guerreros, superados por las artes místicas. Como los del Sombrero de Paja en One Piece (1999), Vegeta y Goku deciden entrenar por caminos separados: Vegeta viaja al remoto planeta Yardrat para dominar la Partición Forzada del Espíritu, una compleja técnica que le permite separar la energía vital robada por Moro y devolverla a su origen.
Por su parte, Goku profundiza en su entrenamiento angelical junto a Merus, un agente espacial que esconde un secreto divino. El clímax de esta saga nos regala el momento en que Goku consolida y domina a voluntad el Ultra Instinto Perfecto. Cuando lo veamos adaptado a anime, seguramente entre en nuestro ranking de las mejores transformaciones de la saga.
‘Dragon Ball’: El arco del Superviviente Granolah
No es un cereal hiperproteico, aunque venga del planeta Cereal: Granolah es cómo se llama el último superviviente de la raza cerealana, cuyo pueblo fue erradicado décadas atrás por el ejército de Freezer. Consumido por una sed de venganza inquebrantable, como todo buen villano, Granolah reúne unas Bolas de Dragón particulares de su planeta y pide el deseo de convertirse instantáneamente en el guerrero más fuerte del universo, asumiendo el trágico coste de sacrificar casi todos los años de vida que le quedan por delante.
El trato de Granolah se asemeja al de Misa para conseguir el ojo de Shinigami en Death Note (2006), y la moraleja también: en el universo de Akira Toriyama, la fuerza ha de ganarse a pulso. No habríamos atravesado tantísimos arcos de Dragon Ball Z (1996) a sudor y sangre, si cualquiera pudiera convertirse en un superhéroe de un día para otro.
Luego, Goku y Vegeta son manipulados por el siniestro sindicato criminal de los Heeters para que viajen al planeta Cereal y se enfrenten a muerte contra Granolah. Allí, mientras Goku busca pulir su Ultra Instinto, Vegeta desata por primera vez el Ultra Ego, una transformación destructiva fundamentada en las enseñanzas de Bills, que se alimenta del daño físico recibido.
Sin embargo, el punto álgido del arco no es el final de la pelea, sino la terrorífica y repentina reaparición de Freezer, al que no veíamos desde Dragon Ball Super (2015). El emperador irrumpe en el campo de batalla presumiendo de su nueva forma, Black Freezer, humillando de un solo golpe a Goku y Vegeta. Esto también habla al espíritu shonen tras la serie de Toriyama, donde el mal mayor sirve de excusa perfecta para unir las fuerzas de aliados y enemigos. Y ahí lo dejo.
‘Dragon Ball’: El arco de Super Hero
Tras la aplastante demostración de poder de Black Freezer, la obra pisa el freno a nivel galáctico para volver a la Tierra, adaptando y expandiendo detalladamente los sucesos de la película Dragon Ball Super: Super Hero (2022). Toyotaro arranca este segmento con una entretenida precuela protagonizada por Trunks y Goten. Los jóvenes saiyans, ahora en plena adolescencia, asumen identidades secretas para ejercer de superhéroes locales combatiendo el crimen urbano. Este tono ligero sirve como telón de fondo para el inminente resurgimiento del clásico Ejército de la Red Ribbon.
Como explicábamos en nuestra guía de todo lo que los fans de Dragon Ball deben ver antes de Xenoverse 3, liderados por el ambicioso Magenta y respaldados por el intelecto del brillante Dr. Hedo, Red Ribbon crea a los androides definitivos, Gamma 1 y Gamma 2, despertando finalmente a la incontrolable bioarma Cell Max, un movimiento que sigue recordándome a Superman: Hijo rojo (2020). Dado que Goku y Vegeta se encuentran muy lejos, entrenando en el mundo de Bills, la defensa absoluta del planeta recae sobre Piccolo y Gohan. Esta trama funciona como una enorme reivindicación de sus figuras, otorgando al namekiano la imponente transformación Orange Piccolo y culminando con el estallido de cólera de Gohan, convertido a Gohan Bestia.
Como Dragon Ball Daima (2024) ejemplifica a la perfección, los cambios de escala y de perspectiva en la saga de Toriyama van muy bien cuando todo el mundo es ya demasiado poderoso. Así que el futuro del manga podría abrazar la dinámica que –según se rumorea– organizará también la nueva película de Dragon Ball planteada para 2027. Cuando hay mucho músculo, que primen otros factores.











