
Dolly Parton tiene un vínculo sorprendente con ‘Buffy Cazavampiros’
A Dolly Parton siempre se la respetó en el mundo del country por himnos como Jolene o 9 to 5, de la película Cómo eliminar a su jefe (1980). Sin embargo, durante gran parte de su carrera, el gran público la tildó de “rubia tonta”, encasquetándole pelucas platino, trajes que cedían bajo el peso de la pedrería, uñas interminables y un escote que inspiró miles de chistes. Ella misma lo dijo una vez: “Muchos hombres pensaban que yo era tan idiota como parecía”.
Pero Dolly Parton tuvo grandes papeles en el cine y, entre sus mil y una aportaciones a la cultura estadounidense, produjo Buffy, Cazavampiros (1997) sin salir en los créditos. A través de Sandollar Productions, que fundó junto a su entonces mánager Sandy Gallin, la emprendedora e icono musical apostó no solo por la mítica serie adolescente de los 2000, sino también por la película que le dio origen, Buffy, la cazavampiros (1992).
A lo largo de los años, la división de televisión de Sandollar, cofundada por Parton y Gallin en 1986, también participó en otras grandes propiedades, como El padre de la novia (1991) o la serie Sabrina, cosas de brujas (1996). Sin embargo, su vínculo con el universo de Buffy se ha convertido en una de las anécdotas más sorprendentes en la dilatada carrera de Parton, sobre todo por lo alejado que estaba el drama adolescente gótico de sus raíces country.
Qué relación tenían Dolly Parton y Sarah Michelle Gellar

Gellar ya ha hablado antes del papel de Parton en la producción, describiéndola como una figura invisible pero generosa en los inicios de la serie. En una visita The Tonight Show Starring Jimmy Fallon (2014), en 2023, Gellar le confesó a Jimmy Fallon que el reparto recibía regalos de Navidad a nombre de Parton, aunque nunca coincidían con ella. De hecho, bromeaba asumiendo que Dolly “no sabía quién era”. Según la actriz, tiempo después descubrió que se equivocaba: tras escuchar cómo Parton elogiaba la serie y su actuación, Gellar recuerda haber pensado: “Ya me puedo morir. Dolly Parton sabe quién soy y cree que lo hago bien”.
Y el apoyo de Parton iba más allá del reparto. Gail Berman, exdirectiva de Sandollar, contó al New York Times en 2016 que Parton le dio un cheque extra al enterarse de que cobraba menos que sus compañeros hombres trabajando en Buffy, Cazavampiros. Fue un ejemplo pionero de esa defensa de las mujeres en la industria por la que Parton se hizo tan famosa en su carrera.
Además, al parecer, Parton mantuvo un ligero contacto con Buffy, Cazavampiros mucho después de su emisión original, llegando a participar últimamente en las charlas sobre un posible regreso de la franquicia. Para Gellar y los fans de la serie, este apoyo silencioso y constante ya forma parte de la forma en que se recuerda a Parton esta semana junto con el resto de su inmenso legado.
Décadas después, siguió al pie del cañón cuando Hulu preparaba un reinicio de Buffy, Cazavampiros con la directora Chloé Zhao bajo el título de Buffy the Vampire Slayer: New Sunnydale (2026), cuyo proyecto de recuela fue cancelado y con razones.
Por qué Dolly Parton acabó produciendo ‘Buffy cazavampiros’

La implicación de Parton con la franquicia no conoció hasta hace pocos años: “Pensaba que Buffy, Cazavampiros era una serie fantástica”, dijo a Andy Cohen en 2021, en Watch What Happens Live with Andy Cohen (2009). Y añadió: “Me sentí muy, muy orgullosa de formar parte de ella”. Resulta natural que Dolly conectara con Buffy, en tantos sentidos su homóloga en la vida real. La intención de Joss Whedon al idear Buffy, la cazavampiros (1992), película que luego sería adaptada a serie, era empoderar a la víctima típica del slasher barato de los ochenta, una animadora rubia y pechugona, para que se “valiera por sí misma”.
La Buffy de Kristy Swanson, estereotipo de la atontada rubia derrocha inteligencia, recursos, profundidad y, claro está, un don único en su generación para aniquilar vampiros. Y que la subestimaran por su físico, en la serie, tantas veces le jugó a su favor. Que yo sepa, Dolly Parton nunca le ha clavado una estaca a ningún chupasangre, pero desde luego era compasiva, inteligente e independiente, rasgos que rara vez se les reconocen a las mujeres a las que la sociedad prefiere tratar como objetos sexuales sin cerebro.
Ella misma supo cómo usar a su favor los prejuicios machistas sobre su aspecto. No me cabe duda de que tuvo la perspicacia suficiente para conectar la imagen que el público tenía de ella con la de Buffy.






















