El thriller de supervivencia de Charlize Theron que arrasa en Netflix es mucho más perturbador de lo que parece

El thriller de supervivencia de Charlize Theron que arrasa en Netflix es mucho más perturbador de lo que parece

Jorge Casanueva (Jorge Loser)
Jorge Casanueva (Jorge Loser)

Publicado el01 de mayo de 2026

Actualizado el01 de mayo de 2026

Estamos tan acostumbrados a que las películas de Netflix sean "películas de Netflix"; es decir, telefilmes caros e intentos de replicar ciertas dinámicas de antiguas producciones para televisión, que se ha perdido la confianza en que esas reproducciones de aquel modelo, con actores famosos y bastante presupuesto, sean eficientes por lo que son. Una dinámica que se ha probado errónea tras la irrupción de Máquina de guerra (2017), una cinta que imitaba a Depredador (1987) con robots y resultados sorprendentemente efectivos y potentes.

Y ahora pasa más o menos lo mismo con Depredador dominante (2024), recibida con escepticismo por ser un vehículo absoluto para Charlize Theron, uno en el que parece surgido para justificar que es una gran escaladora y que puede realizar un montón de proezas físicas. Un poco el mismo espíritu del Tom Cruise del inicio de Misión Imposible 2 (2000), aunque ahora se celebre con reverencia cualquier otro aspaviento circense del actor, mientras que a la sudafricana parece que aún no se le permite como motivación.

El triunfo de lo físico frente al artificio digital

En esencia, es una muestra cine de supervivencia que hibrida el documental de deporte y ese estilo de cine de acción que solo puede rodar la gente en el meollo de la escena, de movimiento real, más relativo y enfocado directamente a mostrar capacidades físicas que usan como palanca la naturaleza como elemento generador de peligro, lo que siempre resulta mucho más interesante que ver una pantalla verde y CGI a mansalva, aunque el argumento se pueda describir en una frase.

Aquí no es que no haya efectos digitales per se, pero están muy bien integrados. Se utilizan para lograr hacer planos secuencia convincentes en los que se cambia de emplazamiento o punto de vista sin dejar de seguir a los protagonistas, lo que crea una experiencia inmersiva. Esto le da otro cariz a su identidad dentro del subgénero “Australia es un lugar peligrosísimo”, que empieza en Despertar en el infierno (1971), que marca la pauta de otros títulos como Wolf Creek (2005) —que se convirtió también en su propia franquicia— y otros horrores en el outback típicos.

La base de donde parte Depredador dominante es esa sensación de incomodidad de estar en un lugar majestuoso y salvaje en donde puede pasar cualquier cosa, lo que conjuga bien con las sensaciones del mundo del deporte de riesgo y extremo, aquí partiendo de la peregrinación de una mujer que ha perdido a su pareja en un accidente de montaña, lo que vemos en una primera escena donde el director, Baltasar Kormákur, demuestra todo lo que aprendió en su Everest (2015) y también un poquito en La Bestia (2022) con Idris Elba, donde África se convierte en una trampa mortal para turistas accidentales.

En este caso, es Theron la que se une al club de esas viudas que buscan mantener el recuerdo de su marido en sitios remotos, como Emma Thomson en Muerte en la nieve (2022). Un pequeño hilo argumental para seguir la aventura de un personaje en tierra extraña, con todos los tropos esperables de situaciones de supervivencia, pero que resulta mucho más perturbadora de lo que parece a simple vista. Todo esto es gracias a Taron Egerton, al que conocemos por Rocketman (2019) y otros trabajos, pero que desde Smoke (2025) se encamina a ser un nuevo Nicolas Cage.

El "Outback" australiano y la transformación de Taron Egerton

Aquí planta cara a su rol heroico en Encerrado con el diablo (2022) y se transforma en un individuo que quiere ser un depredador. Su Ben responde un poco al tipo de lobo solitario como el personaje de Mick Taylor —interpretado por John Jarratt— en Wolf Creek (2005), o, sin salir de Australia, el asesino de la reciente Dangerous Animals (2025) en la que un surfero lleva de excursión a parejas para dárselas de comer a los tiburones. Un estereotipo de señor retorcido que hace con los turistas lo que considera oportuno; pero se encuentra con una presa dispuesta a luchar.

Aquí es una Theron convertida en la presa de Defensa (1972), siendo cazada por este hombre con una ballesta, se convierte esto en un filme tipo Alone (2020) en la que de principio a fin estamos en una persecución, no hay mucho más, y nada menos para lograr ser súper entretenida, con un ritmo que no para en 90 minutos a piñón. Violencia, acción, tensión y suspense de principio a fin, nada mal para un reel de cómo la actriz, a sus 50 años, es capaz de realizar maniobras tremendamente difíciles.

De la metáfora del duelo al "slasher" en el monte

Tanto es así que el clímax es una escena de escalada, una decisión que encaja con sentido en la idea de vivir dentro de la mente de una person adicta a los deportes extremos, una retórica bastante habitual en el cine de género australiano reciente, en el que muchas chicas encuentran catarsis en actividades riesgo. Tanto El arrecife (2010), El arrecife: Atrapadas (2022), Black Water (2007) o Black Water: Abyss (2020) se convierten en un híbrido entre documental de surf o de exploración de cuevas y terror animal, aprovechando la sinergia de las grabaciones GoPro y siguiendo muy cerca a los intérpretes, lo que genera una sensación tangible que no se puede comprar con presupuesto ni efectos digitales o pantallas verdes.

En aquellas son los tiburones o cocodrilos el elemento de metáfora de la vida real que se puede solucionar con esfuerzo físico. Importa la supervivencia: estar vivo es la mejor manera de superar los traumas; mensajes sencillos, muy claros, como el de Infierno bajo el agua (2019). La única diferencia es que aquí el animal es Egerton, que se convierte en algo más que un asesino en serie, con momentos verdaderamente inquietantes, alguno de ellos que podía parecer sacado de Jeepers Creepers (2001). Esto transforma Depredador dominante en otra cosa distinta a la copia minimalista de Río salvaje (1994) que estaba siendo hasta el momento.

Ben es un asesino en serie oscuro, grotesco, exagerado y con una historia, lo que convierte la película en una pieza de cine de género por sus propios méritos que aleja también a la producción del mero pasatiempo de fotografía válida para móviles. Su recepción tibia no debe empañar otro paso en la buena dirección de Netflix, al menos en una factura técnica que evita sus vicios de fotografía habituales, digna de la gran pantalla y hace pensar en cómo este tipo de largometrajes antes hacían millones en cines.

Además tiene un uso de las canciones sarcástico que revuelve el estómago por sus implicaciones y hace que ver a Egerton hacer su show merezca la pena. Tampoco echemos la candidatura a los Óscar, porque también hay momentos en los que se intenta ablandar y volver una historia de duelo con la cara de Charlize Theron en primer plano, para recordarnos que el vehículo pertenece a su nombre y apellidos, pero la sensación es positiva, se acerca más a La presa (1981) o Acoso implacable (1986) de lo que parece y entre acción, paisajes y stunts reales, se añade a la tendencia de números uno de Netflix que realmente son más interesantes que muchos estrenos que estamos viendo en la gran pantalla.

Una mujer en duelo se adentra en la naturaleza de Australia para ponerse a prueba y queda atrapada en un juego mortal con un astuto asesino que la considera su presa.

Acerca de esta lista

Títulos

1

Costo total de visualización

8,99 €

Duración total

1h 35min

Géneros

Acción & Aventura, Misterio & Suspense

¿Dónde puedo ver esta lista online?

Descubre qué plataformas de streaming tienen la mayoría de los títulos de esta lista.

Hay 1 título en esta lista y puedes verlo en Netflix. Otro servicio de streaming también tiene títulos disponibles para ver hoy.

  1. 1 títuloNetflix
  2. 1 títuloNetflix Standard with Ads