Esta película de terror de 2001 inspiró a ‘Bloodborne’. Pero ¿todo fan debería verla?

Esta película de terror de 2001 inspiró a ‘Bloodborne’. Pero ¿todo fan debería verla?

Mariona Borrull
Mariona Borrull

Publicado el03 de mayo de 2026

Actualizado el04 de mayo de 2026

En su adaptación animada, el videojuego Bloodborne podría ser la nueva incorporación al canon de series y películas de videojuegos que rompieron la maldición de las adaptaciones, y el anuncio por parte de Sony ha reavivado el interés por una de las obras más influyentes del catálogo de FromSoftware. Según Variety, el proyecto apunta a capturar “la violencia, la densidad atmosférica y el horror cósmico” que definieron al videojuego original, lo cual –os lo digo ya– garantiza una serie absolutamente original. Nadie es tan oscuro hoy en la pequeña pantalla.

Al mismo tiempo, resulta inevitable que resurja una comparación habitual entre fans: la película francesa El pacto de los lobos  (2001), dirigida por Christophe Gans, considerada desde hace años como el equivalente cinematográfico más cercano al universo de Bloodborne. Gans, recordemos, dirigió la adaptación al cine de Silent Hill (2006), una que hoy se está reivindicando de nuevo.

El propio Hidetaka Miyazaki ha reconocido en entrevistas su admiración por diversas obras occidentales que combinan historia, horror y estética gótica, como claramente –aquí no hay sorpresas– La llamada de Cthulu de Lovecraft. Además, la hermandad cultural y estilística de El pacto de los lobos es ampliamente aceptada dentro de la comunidad fan. Mientras esperamos la adaptación oficial, merece la pena analizar en profundidad qué comparten ambas obras y por qué deberías (o no) ver la película de Gans.

‘Bloodborne’ y ‘El pacto de los lobos’ abajan los tonos de la ambientación de época

Uno de los paralelismos más evidentes entre Bloodborne y El pacto de los lobos es su oscurantista ambientación histórica. La película se sitúa en la Francia del siglo XVIII, en plena época prerrevolucionaria, un contexto donde la superstición y la razón ilustrada conviven en tensión constante. Del mismo modo, Bloodborne construye el mundo de Yharnam como una amalgama de influencias victorianas y georgianas, con un fuerte énfasis en la arquitectura europea y las jerarquías artísticas propias de la época.

La película de Gans está repleta de abrigos largos, corsés y atuendos aristocráticos entre lo civilizado y lo salvaje motero. Gans, de hecho, trabaja muy cerca de los códigos de otro gran adaptador de videojuegos, Paul W. S. Anderson, tras Resident evil - El huésped maldito (2002), también gran amante de las chupas de cuero. En Bloodborne, los cazadores visten capas desgastadas, sombreros de ala ancha y máscaras que evocan tanto a médicos de la peste como a inquisidores. Podrían ser cualquiera de los personajes de aquella, incluso antes que copias de Entrevista con el vampiro (1994).

Esta obsesión por el detalle histórico recuerda asimismo a producciones como Penny Dreadful (2014), que mezcla figuras literarias del horror con una ambientación victoriana meticulosamente recreada. Y en ambos casos, como en Bloodborne y Brotherhood of the Wolf, la historia nos sirve de telón de fondo para un relato que es mucho más de sentirlo, que de comprenderlo.

La oscuridad y horror gótico en ‘Bloodborne’ y ‘El pacto de los lobos’

Si hay un elemento que define tanto al juego como a la película, es su atmósfera. El pacto de los lobos combina el cine de aventuras con el horror, especialmente en sus escenas nocturnas, y no tiene ningún reparo en la criatura. Sin embargo, es Bloodborne quien lleva esta estética a su máxima expresión, construyendo un universo sin un sólo resquicio de luz o de esperanza.

El horror gótico sirve de base de ambas obras. En el juego, esta influencia se amplía hacia el horror cósmico inspirado en H.P. Lovecraft; otra vez con Cthulu. La de Gans, aunque más contenida en este aspecto, comparte esa sensación de amenaza constante y de realidad deformada por el miedo y la superstición. Pocas películas tienen hoy un ADN tan oscurantista. Quizás de las últimas fue Sleepy Hollow (El Jinete sin Cabeza) (1999) de Tim Burton, donde la niebla, los bosques y la violencia estilizada crean una atmósfera opresiva, y ya visteis el éxito (NO) que tuvo lo gótico en la fantástica La cumbre escarlata (2015) de Guillermo Del Toro. En televisión, sí nos hemos prodigado en series como El Terror (2018), fatalistas, maximalistas, heladas, realmente para ver con los ojos entrecerrados.

El motivo de la caza de la bestia

En El pacto de los lobos, la trama gira en torno a una serie de asesinatos atribuidos a una bestia misteriosa que aterroriza a la población rural. Este argumento bebe directamente de leyendas históricas como la de la Bestia de Gévaudan, pero se transforma en un relato híbrido que mezcla investigación, acción y horror. Si os recuerda a El bosque (2004), de M. Night Shyamalan, eso no es casualidad.

En Bloodborne, la caza es el eje central del gameplay y de la narrativa. El jugador encarna a un cazador cuya misión inicial parece sencilla (eliminar bestias), pero que al mismo tiempo genera rushes de adrenalina que desdibujan la línea entre humano y monstruo. La metáfora está clara, ¿no? Si el concepto os tira, ved Kenpuu Denki Berserk (1997)... Y continuad con el manga.

La figura del cazador tiene múltiples precedentes en el cine y la televisión, como Van Helsing: El cazador de monstruos (2004), que también pertenece a la familia de videojuegos adaptados y ahora de culto, o Castlevania (2017) en su adaptación animada. Sin embargo, lo que diferencia a Bloodborne y a El pacto de los lobos es la ambigüedad de sus criaturas, más cercanas a los titanes (SPOILER) víctimas de Ataque a los titanes (2013) que al simple zombi descerebrado.

Si te gusta ‘Bloodborne’, ¿deberías ver ‘El pacto de los lobos’?

La conexión entre Bloodborne y El pacto de los lobos es el resultado de una serie de afinidades estéticas, narrativas y temáticas profundamente arraigadas. Ambas obras, y como todo lo que ha producido Miyazaki (tras la saga Souls), exploran la relación entre historia y mito, entre razón y superstición; entre humanidad y monstruosidad.

La adaptación animada de Bloodborne plantea la oportunidad de consolidar y ampliar su legado –vamos, de popularizarse como The Last of Us (2023) o Arcane: League of Legends (2021)–, pero la esencia de la serie está en nuestra cultura desde siglos atrás. Así es que revisitar El pacto de los lobos no solo permite anticipar lo que podría venir, sino también entender mejor las raíces culturales de Bloodborne. Así que sí, yo lo recomiendo encarecidamente.

Gévaudan, en la Francia del siglo XVIII. Una monstruosa criatura devora salvajemente a los habitantes del lugar. Recién llegado de América, Grégoire de Fronsac recibe el encargo del rey Luis XV de identificar y encontrar a la fiera. Sin embargo Grégorie y su misterioso hermano de sangre, un indio llamado Mani, intentarán descubrir qué hay detrás de estos sucesos...
Plot TBA. Based on the video game of the same name.
Untitled Bloodborne Movie no está disponible para streaming.
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Acerca de esta lista

Títulos

2

Costo total de visualización

2,99 €

Duración total

2h 31min

Géneros

Acción & Aventura, Animación, Drama

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