
‘Assassin's Creed’ tendrá una serie en Netflix: aquí tienes todas las razones para preocuparte (y una razón para no hacerlo)
La hermandad de los asesinos llega por fin a la pequeña pantalla. Netflix y Ubisoft llevan años preparando la adaptación televisiva de una de las franquicias de videojuegos más exitosas de la historia, y después de un primer intento cinematográfico que dejó a los fans con cara de haber pisado una trampa templaria, la serie está ya en rodaje en Roma.
Hay nombres interesantes en el reparto, un director que inspira respeto y una premisa que, sobre el papel, suena bien. También hay razones para encender las alarmas. Aquí repasamos las luces y sombras de la producción.
Una saga que no necesita presentación, y una película que preferiríamos olvidar
Assassin's Creed debutó en 2007 como un videojuego de acción y sigilo desarrollado por Ubisoft que proponía algo que pocos títulos habían intentado con esa ambición: usar la historia como escenario jugable. La premisa, inteligente y adictiva, giraba en torno al Animus, una máquina capaz de recuperar memorias genéticas, que permitía a los jugadores revivir el pasado encarnando a sus ancestros asesinos.
Con ese mecanismo, la saga ha llevado a sus jugadores a la Inquisición española, el Renacimiento italiano, la Revolución francesa, el Antiguo Egipto, la Inglaterra vikinga y, de manera más reciente, el Japón feudal en Assassin's Creed: Shadows (2025). Con más de 230 millones de copias vendidas en todo el mundo y 14 entregas en su catálogo, la franquicia es una de las más grandes de la industria del videojuego. Un universo que, como The Witcher o The Last of Us, parecía tener todo para funcionar fuera de las consolas.
El problema es que ya lo intentaron, y salió mal. En diciembre de 2016, Ubisoft y New Regency estrenaron la adaptación cinematográfica dirigida por Justin Kurzel, con Michael Fassbender, Marion Cotillard y Jeremy Irons en el reparto.
La película recibió críticas mayoritariamente desfavorables, señalando que Assassin's Creed era posiblemente superior (y mejor interpretada) que la mayoría de adaptaciones de videojuegos, pero que el resultado final, cargado de CGI, era una experiencia mecánica y sin alegría.
No es que Kurzel hiciera un trabajo indigno. Su sello visual, reconocible desde Macbeth (donde también contó con Fassbender y Cotillard), está presente en algunas secuencias. El problema fue el guión: una trama fracturada entre el presente y el pasado que no lograba que ninguno de los dos planos resultara interesante.
Fassbender como Callum Lynch tenía el carisma de alguien que sabe que está en una película mala pero intenta salvarse. No pudo. Comparado con lo que otras adaptaciones de videojuegos han logrado después —la segunda temporada de The Witcher con todas sus carencias, o la excelente The Last of Us de HBO—, aquella película de 2016 parece el intento de alguien que leyó el manual del juego pero nunca lo jugó.
Las razones para preocuparse
La primera razón para la cautela tiene nombre y apellido: David Wiener. El showrunner, que comparte responsabilidades con Roberto Patino, fue el encargado de la temporada 2 de Halo, una de las series más denostadas de los últimos años entre los fans de la franquicia. Halo es exactamente el tipo de ejemplo que los seguidores de Assassin's Creed tienen motivos para temer: una adaptación de un videojuego icónico que se alejó de lo que hacía especial al material original y que terminó siendo cancelada tras dos temporadas mediocres. Que uno de sus responsables esté ahora al frente de otra franquicia querida es, cuando menos, un dato que no se puede ignorar.
La segunda razón para preocuparse es más estructural: la serie no adaptará ninguno de los juegos existentes. La producción está rodando en los estudios Cinecittà de Roma y contará una historia original ambientada en el año 64 d.C., en pleno Imperio Romano. Eso significa que los fans del Ezio de Assassin's Creed II, del Bayek de Origins o del Eivor de Valhalla no verán a sus personajes favoritos en pantalla.
La decisión tiene lógica creativa —no depender de comparaciones directas—, pero también es una apuesta arriesgada para una saga cuya fuerza reside precisamente en el amor que los jugadores sienten por personajes muy concretos.
La razón para el optimismo
Y sin embargo, hay un nombre que justifica no dar el caso por perdido antes de tiempo: Johan Renck. El director sueco, conocido principalmente por haber dirigido la miniserie Chernobyl de HBO, por la que ganó un Emmy, se pondrá al frente de la serie de Netflix. Chernobyl es, sin exageración, uno de los mejores trabajos televisivos de la última década: una obra que combinaba rigor histórico, tensión narrativa y una puesta en escena que transformaba el horror en algo casi hipnótico.
Si alguien sabe cómo hacer que el pasado pese en pantalla, que la época se sienta en cada plano y que una historia de poder y corrupción resulte genuinamente inquietante, ese es Renck. También ha dirigido episodios de Breaking Bad y Bloodline, y estuvo en conversaciones para dirigir el piloto de The Last of Us antes de que un conflicto de agenda lo impidiera.
El reparto incluye a Toby Wallace (Euphoria), Lola Petticrew (No digas nada), Claes Bang (The Square, Hermanas hasta la muerte), Noomi Rapace y Nabhaan Rizwan. Es una nómina sólida, con actores que han demostrado saber manejarse en proyectos exigentes. Petticrew, en particular, es una de las revelaciones más interesantes de los últimos años en televisión. El mundo romano del 64 d.C. que habitarán tiene, por otro lado, un potencial dramático enorme: conspiraciones, violencia política, el incendio de Roma, la corrupción del poder. Todo aquello que hizo que Roma de HBO fuera irresistible, pero con mucho parkour y capuchas.
Assassin's Creed lleva demasiados años siendo una franquicia con un potencial audiovisual enorme que nadie ha sabido aprovechar todavía. Netflix tiene la oportunidad de cambiar eso. Con Renck detrás de la cámara, hay razones para creer que esta vez podría ser diferente. Con Wiener al mando del guión, hay razones para dudar. Veremos cuál de los dos tiene más peso cuando llegue el estreno en 2027.











