
10 películas más divertidas que 'Scary Movie 6' (que probablemente nunca hayas visto)
Con Scary Movie 6 a punto de estrenarse y los hermanos Wayans de regreso a la franquicia después de veinticinco años, el hype está servido. Pero antes de comprar la entrada, conviene recordar que la comedia de parodia tiene una historia mucho más rica —y más variada— de lo que el mainstream suele mostrar.
Hay títulos que se rieron de los mismos géneros con más ingenio, con menos presupuesto o con un descaro que todavía hoy resulta difícil de clasificar. Esta guía va de lo que quizás te perdiste: diez películas que, si te gusta reírte de las convenciones del cine de terror, del cine de catástrofes o del cine adolescente, deberían estar en tu lista antes que la nueva entrega de los Wayans.
Antes de que los hermanos Zucker sistematizaran la parodia cinematográfica con Agárralo como puedas, existió 13 Asesinatos y medio, una película de Mickey Rose que se adelantó varios años a su tiempo y que hoy sigue siendo un objeto de culto para los aficionados al slasher y a su parodia.
La película se burla de Halloween y de Viernes 13 con una conciencia metalingüística que en 1981 resultaba casi vanguardista: los personajes saben que están en una película de terror, saben qué comportamientos los van a matar y los hacen igualmente.
El humor es negro, irregular y a veces malo a propósito, pero esa torpeza calculada forma parte del juego. Es una película que exige cierta complicidad del espectador y que no funciona para todo el mundo, pero para quien conecte con su lógica resulta fascinante.
Compararla con Scary Movie es casi arqueológico: 13 Asesinatos y medio es el eslabón perdido entre la parodia clásica y la parodia moderna, la prueba de que la idea de reírse del slasher existía décadas antes de que los Wayans la convirtieran en franquicia.
La referencia obligatoria. La película que estableció los parámetros del género de la parodia moderna tal y como lo conocemos hoy. Agárralo como puedas llevaba años gestándose en la serie televisiva Police Squad!, que duró apenas seis episodios pero que es, probablemente, el trabajo más concentrado y disciplinado que los hermanos Zucker firmaron nunca.
Lo que hicieron con Leslie Nielsen como el inspector Frank Drebin fue construir un personaje que funciona por completo contra la lógica del humor: un hombre que no entiende nada de lo que pasa a su alrededor y que por eso resulta devastador. El gag verbal, el absurdo visual y la velocidad de la comedia de esta película siguen siendo una clase magistral.
Compararla con Scary Movie es casi injusto: donde los Wayans dependen de la referencia directa y del golpe físico, los Zucker construían arquitecturas cómicas que funcionaban en varios niveles a la vez. Todo lo que vino después, incluida la saga Scary Movie, le debe algo a este film.
Mel Brooks firmó algunas de las grandes parodias de la historia del cine: El jovencito Frankenstein y La loca historia de las galaxias, entre otras. Drácula, un muerto muy contento y feliz no está a la altura de ninguna de las anteriores, y el propio Brooks parece saberlo, pero eso no la convierte en una película sin valor.
Lo que tiene es una voluntad de homenaje al cine de terror clásico que va más allá de la parodia superficial: Brooks conoce los mecanismos del género que está satirizando y eso se nota en cada plano. Leslie Nielsen vuelve a aparecer aquí como el conde Drácula, y la elección dice mucho sobre cómo funciona el casting en la comedia de parodia: hay actores que tienen una capacidad natural para el absurdo que los convierte en instrumentos perfectos para este tipo de trabajo.
Drácula, un muerto muy contento y feliz es inferior a El jovencito Frankenstein en casi todo, pero tiene momentos de comedia física brillantes, y en un género donde la media es bastante baja, eso ya es bastante mérito.
El año 2000 fue un momento extraño para la parodia cinematográfica. Scary Movie estaba a punto de redefinir el género, pero antes de que llegara, se estrenó este título de Allison Burnett y John Whitesell que intentaba hacer algo parecido con un presupuesto mucho menor y sin la maquinaria de marketing de Miramax detrás.
Me parece que... sé lo que gritásteis el último viernes 13 tiene el mérito de haber llegado la primera, aunque eso no la convierte en mejor film. Es una película de humor irregular, con momentos de comedia que funcionan y tramos que se sostienen mal, pero su desenfado tiene algo de genuino que la saga Scary Movie, con toda su producción, a veces pierde.
Para el espectador que quiera entender cómo se construía la parodia del slasher antes de que los Wayans la industrializaran, es una pieza interesante. Compararla con Scary Movie es como comparar un fanzine con una revista de gran tirada.
Hay una diferencia fundamental entre parodiar una película y parodiar un género entero. No es otra estúpida película americana eligió el segundo camino, y lo hizo con una precisión que muchas veces se pasa por alto.
La película de Joel Gallen no se limitó a reírse de American Pie o de 10 razones para odiarte: construyó un mosaico completo de todos los clichés de la comedia adolescente de finales de los noventa y los dinamitó uno por uno.
El trabajo de casting fue especialmente inteligente: Chris Evans, antes de convertirse en el Capitán América, tiene aquí uno de sus primeros papeles relevantes, y su disposición para el ridículo es total.
Al compararla con Scary Movie, No es otra estúpida película americana tiene menos presupuesto y menos golpes de efecto, pero tiene más estructura y más conocimiento del material que parodia. Es una película para gente que vio las comedias de instituto de los noventa y quiere que alguien se ría de ellas con la misma inteligencia con la que estaban construidas.
Incluir Disaster Movie en esta lista es un acto deliberado de honestidad. No es una película recomendable en ningún sentido convencional: Jason Friedberg y Aaron Seltzer, sus directores, son los responsables de algunos de los títulos más odiados de la crítica cinematográfica de los 2000, con Epic Movie y Casi 300 en su haber.
Disaster Movie no es diferente: es una película que acumula referencias sin estructura, que confunde la mención con el chiste y que tiene una relación con el ritmo cómico que resulta difícil de defender.
Y sin embargo, hay algo en su absoluto desprecio por cualquier criterio de calidad que la convierte en un objeto fascinante para el estudioso del género. Es la parodia llevada a su forma más pura y más irreflexiva: un catálogo de referencias de 2008 filmado sin ninguna pretensión de construir algo que dure.
Al pensar en Scary Movie, Disaster Movie hace que la saga de los Wayans parezca El gran dictador. Pero en su propia miseria hay una coherencia que resulta, paradójicamente, difícil de ignorar.
Bienvenidos a Zombieland no es exactamente una parodia en el sentido tradicional del término. No está construida sobre la deconstrucción de un género concreto ni depende de que el espectador reconozca las referencias para funcionar. Es, más bien, una comedia de terror que toma los mecanismos del cine de zombis y los usa para contar una historia de personajes que tiene más sustancia emocional de lo que el género suele permitir.
Jesse Eisenberg, Woody Harrelson, Emma Stone y Abigail Breslin forman un cuarteto que funciona por química antes que por estructura, y eso es lo que la distingue de casi todo lo que se había hecho en la intersección del humor y el terror hasta ese momento.
El cameo de Bill Murray es, probablemente, la escena más citada de la película, y está bien citada. Comparada con Scary Movie, Bienvenidos a Zombieland representa el camino que no tomó la franquicia: en lugar de depender de la referencia, construyó un mundo propio. Su secuela, Zombieland: Mata y remata, tardó diez años en llegar, pero cuando lo hizo demostró que su mundo seguía siendo válido.
Marlon y Shawn Wayans ya no formaban parte de la franquicia Scary Movie cuando decidieron crear su propio ciclo de parodias con Paranormal movie, y eso dice mucho sobre el estado de la saga en ese momento.
La película es una parodia directa de Paranormal Activity construida sobre los mecanismos del found footage, con Marlon Wayans haciendo las veces de actor, productor y guionista, el mismo triple rol que había ocupado en la primera Scary Movie trece años antes.
No es una película sin problemas: el humor tiene una irregularidad que a veces resulta cansina y hay tramos que se extienden más de lo necesario. Pero cuando funciona, funciona con una energía que la saga principal había perdido hacía tiempo.
Si la enfrentamos contra Scary Movie 4 o Scary Movie 5, Paranormal movie tiene la ventaja de que sus creadores son también sus protagonistas: hay una implicación personal en el material que se nota. Su secuela, Paranormal movie 2, siguió la misma lógica con rendimientos decrecientes, pero la primera entrega tiene suficientes momentos para justificar su visionado.
Pocas películas de los 2000 han envejecido de manera tan curiosa como Dos rubias de pelo en pecho. Marlon y Shawn Wayans interpretan a dos agentes del FBI que se disfrazan de mujeres blancas ricas para infiltrarse en un caso, y la película vive al completo de esa premisa: no intenta ir más allá, no tiene ninguna ambición que no sea hacer reír con sus dos protagonistas caracterizados hasta el extremo.
El resultado es una película que en su momento fue un fenómeno de taquilla y que hoy genera conversaciones que van mucho más allá del humor. Terry Crews tiene aquí uno de sus primeros papeles de cierta entidad, y su número musical en la discoteca se ha convertido en uno de los momentos más citados de la comedia norteamericana de esa década.
Si pensamos en Scary Movie, Dos rubias de pelo en pecho tiene menos estructura pero más personalidad: es una película que sabe con exactitud qué quiere ser y lo es sin complejos.
Juerga hasta el fin es técnicamente una película de catástrofes apocalípticas, pero funciona ante todo como una comedia de situación protagonizada por un grupo de actores que interpretan versiones paródicas de sí mismos.
Seth Rogen, James Franco, Jonah Hill, Jay Baruchel, Danny McBride y Craig Robinson se quedan encerrados en la casa de Franco mientras el mundo se acaba, y el resultado es una de las comedias más inteligentes y más gamberras de la década.
La película tiene algo que pocas comedias de parodia logran: funciona en varios registros a la vez. Es una comedia de terror, una película de amigos, una sátira del Hollywood de las celebrities y, en sus mejores momentos, una película muy terrorífica.
Comparada con Scary Movie, Juerga hasta el fin es lo que pasa cuando el género de la parodia lo manejan personas que también saben hacer drama: el humor sale ganando porque hay algo real debajo. El cameo final, que no voy a revelar, es uno de los mejores golpes de efecto de la comedia de ese año.



































